España, sé tú misma, para rehacer Europa y el mundo

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Campamento Gredos 2023
Campamento Gredos 2023

Una pléyade de santos exige el mundo. No bastan santos aislados; constelaciones luminosas de santidad tienen que brillar en el firmamento de la Iglesia. «En la España del Siglo de Oro florecieron magníficos testimonios de santidad por la Reforma católica y el Concilio de Trento». Así deben «florecer ahora, en la época de renovación eclesial del Vaticano II, nuevos testimonios de santidad, especialmente entre los seglares de España» (Juan Pablo II a los laicos, Toledo, 4.11.1982).

Las palabras más solemnes y emocionadas que Juan Pablo II ha pronunciado en su visita a España fueron quizás las que nos dirigió desde la Catedral de Santiago de Compostela (9.11.1982). Se enderezaban a Europa y al mundo. Pensaba especialmente en nosotros. A punto de finalizar su estancia, sueña esperanzado con la colaboración de España, «encontrándose a sí misma», para rehacer Europa y el mundo.

Los tres ‘yo’, como «hijo de la nación polaca…, Sucesor de Pedro…, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal», que preludian el reto de renovación histórica que lanza a Europa, llenan de emoción. Nos disponen a acoger su consigna, a escuchar, aplicándolo a nuestra Patria, el «grito lleno de amor» que, «desde esta espléndida Catedral, tan estrechamente vinculada al Apóstol Santiago y a la fe de España…, te lanzo vieja Europa: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma».

Mirando a Europa, pero pensando con ilusión en España, nos invita a profundizar en nuestra cultura, quiere que deduzcamos de ella nuestro destino en la historia universal. «Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual en un clima de profundo respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de la civilización y estimulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: “Lo puedo” (Mt 20,22)».

Así contribuirá a que «España despierte y escuche esa voz del pasado, y se encuentre, y se vea, y se ame a sí misma, para sentir de nuevo correr por sus venas el raudal nunca superado de las antiguas energías», y pueda hacer «de cada corazón un ascua», y juntándolas todas, formar «una hoguera, cuyas llamas tiñan el horizonte con sus resplandores» (Vázquez de Mella).

No os consideréis vencidos e impotentes ante el avance de la cultura. Subid valientes al tren del progreso tecnocientífico, apoderaos de la locomotora. Si sois cristianos de verdad, seréis contagiosos. Al veros actuar, todos dirán: en este hombre hay Alguien que vive y le mueve. No repartir tus riquezas de cristiano vivificando a la cultura es robar a los que te rodean. El hombre de valer no es el que razona, sino el que irradia. Cuanto más te exijas más te irradiarás. Las almas se iluminan unas a otras como las antorchas. Una sonrisa irradiante es más barata que la luz eléctrica. No cuesta nada, pero ilumina mejor.

P. Tomás Morales. Tesoro escondido. Extracto (pp. 103-104 y 228-229).

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