Nos hallamos ante un rico mosaico o, para ser más precisos, ante un hermoso trencadís de vivencias gaudinianas y de encuentros «con alma» en los que resplandece Antoni Gaudí hombre, arquitecto y cristiano.
A veces pensamos que para conocer a alguien, o para dar cuenta de sus realizaciones, es preciso someterlo todo a un análisis minucioso. Y nos quedamos con aspectos aislados, con simples trocitos. Pero Gaudí es en sí mismo una síntesis personificada: su ser y su hacer, su vida y su obra, su vida de fe y su sensibilidad artística, su pericia técnica y su creatividad, su profesionalidad y su delicadeza, su amor a Dios y a la creación… un contemplativo en la acción, una prodigiosa síntesis que brotaba del manantial de su vida interior. El autor, José Manuel Almuzara, es seguramente el mejor conocedor de la vida y de la obra del arquitecto de Dios
—arquitecto también «del alma»— tomadas como una unidad.
Arquitecto de profesión y gran divulgador, Almuzara es presidente de la Asociación probeatificación de Antoni Gaudí desde 1992. Ha dedicado su vida y sus mejores esfuerzos a dar a conocer al hoy venerable Gaudí, de cuya muerte se cumplen ahora cien años. Suele decir de sí mismo: «Solo soy un instrumento, un puente», evocando las palabras de Robert Schuman: «Somos instrumentos sumamente imperfectos de una providencia que se sirve de nosotros para la realización de grandes designios que nos sobrepasan».
A través de anécdotas, testimonios y acontecimientos vividos en primera persona —también de alguna pesadumbre—, el libro ahonda en la figura de aquel catalán de renombre mundial, revolucionario de la arquitectura y hombre consecuente que vivió sin escisión entre lo divino y lo humano. «Más allá del asombro estético, busco revelar su dimensión interior: cómo su mirada, humilde y contemplativa, puede guiarnos en nuestro propio recorrido humano y espiritual. Divulgar a Gaudí no es solo hablar de arquitectura, sino del alma, de mirar con ojos nuevos lo cotidiano».
Antoni Gaudí era un excelente ejemplo de vida laical, no solo por su genuina piedad, sino también por su dominio del oficio de arquitecto y por su trabajada sensibilidad artística; todo ello en la unidad de una misma vocación cristiana.
En todas las obras de Gaudí, tanto las religiosas como las civiles, cada símbolo, cada hallazgo estético o estructural, proviene de un estudio, de un trabajo y de una oración previos. Él quería hacer bien todas las cosas, las grandes y las pequeñas; desde la nave gigantesca del templo hasta una humilde lamparita. Estaba convencido de que lo bien hecho humaniza, y de que no hay trabajo insignificante, por humilde que parezca, cuando se hace con amor y se ofrece a Dios.
Se cuenta que sus últimas palabras en el trabajo fueron: «Vicenç, mañana venid temprano, que haremos cosas muy bonitas». Y añade José Manuel Almuzara: «¿No es esto la vida? ¿Seguir soñando con lo que haremos mañana?».
Título: Gaudí, el arquitecto del alma. Las enseñanzas espirituales de un genio.
Autor: José Manuel Almuzara Pérez
Editorial: Roca editorial, Barcelona, 2026.
223 págs.
ISBN: 979-13-87629-93-9.







