La cadena de la vida

16
El misterio de la
herencia está contenido en una molécula: el ADN. Tiene forma de doble cadena y
la secuencia de sus cuatro unidades repetitivas permite explicar cómo se
transmiten los caracteres generación tras generación. Por ello se llama al ADN la
cadena de la vida
.
Fijémonos
ahora en el rosario. ¿No podríamos considerarlo también la cadena de la
vida
? Materialmente, es una cadena de eslabones distribuidos en cinco
bloques: las decenas de avemarías intercaladas con las cuentas del
padrenuestro. Y espiritualmente, lo es con mayor razón. Veamos por qué.
1)
El rosario es cadena que une la tierra con el cielo. En la
célebre representación del Juicio final que pintó Miguel Ángel en la Capilla
Sixtina, unos tiran de otros para subir al cielo, asiéndose a una especie de
rosario. ¡Cuántos cristianos han mantenido su fe a lo largo de la historia siendo
fieles al rezo del rosario en momentos de dificultad! Así les ha ocurrido a
cristianos de Vietnam y Corea a lo largo de décadas de persecución: en ausencia
de sacerdotes y sacramentos han encontrado en la recitación del rosario el
aliento para persistir en la fe recibida.
2) El rosario es cadena que une a los
miembros de una familia
. Como escribe san Juan Pablo II en la carta
apostólica Rosarium Virginis Mariae (16 oct. 2002), fomentar el
rosario en las familias cristianas es una ayuda eficaz para contrarrestar los
efectos desoladores de esta crisis actual
que afecta a la institución
familiar.
La
persecución de cristianos en Irak y Siria nos está dejando testimonios
impresionantes sobre el valor del rosario. Cabe citar el del periodista
estadounidense James Foley, cuya decapitación por el “Estado Islámico” el 18 de
agosto, estremeció al mundo. Pues bien, James era profundamente católico y se
sentía unido así a su familia: era lo que mi madre y mi abuela hubieran
rezado,
escribió.
3)
El rosario es además cadena que une a los seres humanos en la lucha
contra el mal sembrando el bien, la libertad y la paz. Sigue comentando san
Juan Pablo II que promover el rosario significa sumirse en la contemplación
del misterio de Aquél que «es nuestra paz». No se puede recitar el rosario sin
sentirse implicados en un compromiso concreto de servir a la paz
. El rosario
nos encadena por la libertad ¡Cuántos cristianos perseguidos lo llevan colgado
al cuello o se lo tatúan en la piel como medio para recordar y recordarse su
identidad en ese medio hostil!
El
rosario es, por tanto una cadena, pero lejos de esclavizarnos nos libera. Es
una cadena ligera, que nos une con Dios, con María y entre nosotros. Y es una
cadena de oro: cincuenta perlas ¡una joya!, como recuerda el titular de la
revista.
Es verdad que la rutina amenaza
con hacer mecánico su rezo. Pero consideremos que el peor rosario es el que
no se reza
, como decía san Juan XXIII. Por eso terminamos recordando al P.
Tomás Morales: necesitáis un arma defensiva, un arma protectora. Es el
rosario, que lo lleváis en vuestras manos, y sobre todo en vuestros corazones. Es
el rosario que nos mantendrá unidos a todos en un solo corazón.