Minari

Historia de mi familia

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Minari. Historia de mi familia
Minari. Historia de mi familia

Por Jesús Jaraíz Maldonado

Podemos vivir juntos si todo va bien, pero si no… ¿nos desmoronamos?

Estados Unidos, 2020
115 minutos
Director: Lee Isaac Chung

Recordemos nuevamente las palabras de Mons. Munilla (Casomai. Estar 245, febr. 2024): «Las familias son el verdadero y último refugio de libertad». También en este caso.

Años 80 del siglo pasado. Una familia coreana se traslada de la próspera California a la rural Arkansas, en la América profunda. Jacob, el padre, ha decidido invertir todos los ahorros familiares en adquirir una propiedad agrícola con la que pretende, por encima de todo, alcanzar el éxito.

A las dificultades propias del campo se añaden las de una familia inmigrante, que se siente en tierra extraña y que es víctima de sus propios prejuicios (campo/ciudad, coreanos/estadounidenses, fe/escepticismo).

Mónica tiene planteamientos muy diferentes a los de Jacob, su marido. Entiende que la familia ha renunciado a una vida apacible en California donde David, su hijo de siete años, podía recibir rápida atención médica en sus graves problemas de salud. Los sueños de Jacob pueden llevar a todos a la ruina. Por su parte, Anne, hermana de David, observa la nueva situación familiar con fina ironía de adolescente.

No podía faltar la abuela. Llegada directamente de la Corea profunda, es muy peculiar. Sus excentricidades provocarán el rechazo de David —«Esto no es una abuela de verdad»— y la mediación de Mónica: «Somos la única familia que tiene, ¿no puede vivir con nosotros?».

Tanto los nietos como la abuela saben que el principal problema familiar es el continuo enfrentamiento entre los padres: «Siempre discutís por todo». También es consciente Mónica: «Podemos vivir juntos si todo va bien, pero si no… ¿nos desmoronamos?».

Minari plantea cuestiones presentes en la vida de toda familia. Respecto al trabajo, ¿qué sentido tienen el trabajo y las metas personales y cuáles deben ser sus límites? En palabras de Mónica: «¿Cuánto de todo ese dinero ha sido para los niños?».

En cuanto a la fe, ¿qué lugar ocupa en la familia y en el entorno que nos rodea? En este aspecto, de Minari emana una profunda y natural espiritualidad. Mónica busca el milagro de la curación de David a través de su oración: «¿Y si rezas para poder ver el cielo?». Por su parte, Paul, el jornalero de Jacob, es un alma agradecida que le propone, desde el respeto: «¿Quieres que rece por ti?». O el predicador, que muestra así mismo su celo apostólico: «¿por qué no les hablasteis de la salvación a esas maravillosas personas?», en alusión a sus vecinos parroquianos. La parroquia aparece, de forma palpable, como lugar de referencia y refugio para esta nueva familia rural.

¿Se debe buscar el éxito a cualquier precio? Lee Isaac Chung, director de Minari, rechaza ese camino, afirmando que «no puedes basar tu felicidad en algo que puedes perder». Se trata de no permitir que nadie se quede atrás.

Volvamos al principio. En relación con Minari podríamos concluir que, en multitud de ocasiones, las familias son el verdadero y último refugio para la supervivencia y la felicidad de la persona.

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