Música y espiritualidad

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Foto: Mike Taylor
Foto: Mike Taylor

El 22 de noviembre es el Día Mundial de la Música. Justo ese día, la Iglesia celebra la muerte de santa Cecilia, considerada la patrona de los músicos y los poetas. Cecilia provenía de una familia noble, pero fue torturada por su conversión al cristianismo, religión perseguida por el Imperio romano.

En el año 1584 el papa Gregorio XIII la nombró patrona de los músicos y poetas.

La frase: El que canta ora dos veces, se le atribuye a san Agustín, pero lo que el santo dijo, comentando al salmo 72, fue: Pues aquel que canta alabanzas, no solo alaba, sino que también alaba con alegría; aquel que canta alabanzas, no solo canta, sino que también ama a quien le canta. En la alabanza hay una proclamación de reconocimiento, en la canción del amante hay amor… La conclusión es sencilla: la música puede ayudar a espiritualizarnos, y a hacer apostolado porque, ¿hay algo que se pegue más que una buena melodía?

Música y religión son como el anverso y reverso de la misma moneda-realidad. La música en su más puro sentido es religión y la religión en su más puro sentido es música. Esta música-religión, este código de vida, este lenguaje universal del alma solo puede ser ofrecido; no puede ser comprado o vendido. La música y la religión son para los buscadores, para los amantes de la música, para los servidores de la verdad.

Cantar es una forma de meditación. Podríamos decir que la música espiritual nos acerca más a Dios, a la espiritualidad, a la vida religiosa y cristiana.

Pero no solo tiene cabida la música en este número. También tenemos un recuerdo especial al 25 aniversario de la muerte del venerable P. Tomás Morales que comenzó a vivir el 1 de octubre de 1994, y cuyas virtudes heroicas son reconocidas en el decreto que autorizó el papa Francisco el 8 de noviembre de 2017.

Así mismo, tenemos en cuenta el mes especial misionero, convocado por el papa Francisco, para celebrar el centenario de la carta apostólica Maximun illud del papa Benedicto XVI. El santo padre quiere despertar la conciencia de la misión ad gentes y retomar con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el Evangelio de todos los bautizados. Los misioneros son muy conscientes de la eficacia de la música en la evangelización y, apoyándose en las costumbres autóctonas, favorecen la música para crear cultura y hacer espiritualidad, y crean espiritualidad fomentando la música.