Última cuenta de conciencia

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Por Javier del Hoyo
La revista Estar quiere
ofrecer a sus lectores en este número la última cuenta de conciencia del P.
Tomás Morales, escrito inédito aún. Se la dictó a Abelardo de Armas, quien la
tomó a mano. Tiene, por lo tanto, mucho de espontáneo e improvisado, y de
cierto toque autobiográfico, como veremos. Las ideas salen del corazón, aunque
con orden.
Aunque no está fechada, sabemos que fue dictada en la
enfermería de los jesuitas de Alcalá de Henares el 5 de septiembre de 1994, a
menos de un mes de su fallecimiento. En ella hay dos temas; el paso del primero
(pedir disculpas por no haber ido a una clínica de la Seguridad Social) al
segundo (trayectoria apostólica en su vida) es brusco y sin ninguna transición,
como veremos.
Destaca el tono sincero y de familiaridad del P. Morales,
convaleciente aún, con su P. Provincial, a quien trata de tú (recordemos que en
el anterior número publicábamos otra carta de 1956 en que el trato al
Provincial del momento era de usted), y a quien comienza pidiendo perdón por no
haber ido a una clínica de la Seguridad Social, tal y como el provincial le
dijo que sería lo propio de un jesuita.
¿Qué es realmente una cuenta de conciencia entre los
jesuitas? En la Compañía es un recurso esencial en la práctica de la
obediencia; un elemento más que ajusta, pone a punto y perfecciona su vida
religiosa. El jesuita, sujeto a obediencia, revela todo lo que sucede en su
alma, las gracias que recibe y las tentaciones que soporta, de modo que su
superior pueda enviarle en misión con más prudencia y seguridad. La cuenta de
conciencia se renueva cada año, de modo que el jesuita y su superior pueden
evaluar y confirmar la misión juntos. La confianza que debe definir la
obediencia es mutua. Los jesuitas al obedecer hacen un acto de confianza en el
superior, y el superior hace un acto de confianza en ellos cuando les confía
una misión. Esta confianza se basa en que el superior considera que cada
jesuita es una persona que practica el discernimiento, esto es, alguien que
busca la familiaridad con el Señor en la oración, que desea estar libre de
afecciones desordenadas y que, de este modo, se abre a sí mismo a la guía del
Espíritu, porque desea siempre descubrir la voluntad de Dios.
Resulta realmente interesante y sorprendente la confidencia
final. Hemos respetado las grafías y los signos de puntuación del original. Las
notas explicativas son nuestras.
***
Cuenta de conciencia
Rvdo. P. Provincial
Provincia de Toledo
Mi querido padre:
En la anterior, y única por ahora
cuenta de conciencia, que me tomó en las semanas de mi residencia en Chamartín,
le pedí perdón por el disgusto que le di al irme a operar a la Clínica de La
Luz.
La caída fue en Ávila, como tú sabes.
Estuve en la Clínica de Santa Teresa tres horas más o menos, llevado por los
cruzados que entonces ocupaban Tellamar. Se lo habían dejado las cruzadas por ser
la semana de Pascua. (Esa clínica está acogida a la Seguridad Social “SERAS”,
“ADESLAS”, “Fuencisla”).
Me trajeron a
Madrid en una ambulancia “supino rostro arriba”. No estaba en disposición de
saber si “La Luz” pertenecía a la Seguridad Social.
Se me olvidó en la cuenta de
conciencia que te di en Chamartín añadir un detalle. Te decía por orden de mis
superiores dejé el Hogar del Empleado, el 16 de marzo de 1960. Me destinaron a
ICADE y allí organicé los “mandos intermedios” para las Empresas, sirviéndome
de antiguos compañeros de estudio que me encontré recién venido a España para
estudiar Teología en Granada.
Estos compañeros
de estudio eran ya Presidentes o Consejeros Delegados en las referidas
Empresas. Estuve en ICADE año y medio hasta mediados de octubre del 61 que me
destinaron a Badajoz, hasta que me trajeron a Madrid con los cruzados a
mediados de noviembre de 1963.
Me insinuabas tú que podría escribir
mi vida y te recordaba que Abelardo de Armas tiene ahora los datos que escribí
entonces1.
Como el viernes próximo día 9 a las
12.30 tengo que entrevistarme con el Dr. Palacios2, ya veremos vista la radiografía,
cómo me encuentro. Te llamaré por la tarde con el resultado.
Estoy muy agradecido a que me hayas
destinado a Alcalá3. Aparte
de los ejemplos que he aprendido, como te decía en mi anterior carta, en
respuesta a tu afectuosa postal4 desde La Guardia, en
especial del H. Marcial5 y de todos he aprendido,
me ha enseñado a andar. Llegué aquí con dos muletas y ya ando sin bastón.
En unión recíproca de oraciones,
quedo tuyo siempre porque después de la cuenta de conciencia de Chamartín nos
hemos conocido más y nos queremos.

Tomás Morales
Notas del documento
1Se refiere a todos los
escritos sobre el nacimiento de la institución que comenzó a redactar en
octubre de 1961: Génesis y desenvolvimiento, Historia íntima de un movimiento (inédito aún), Forja de hombres, etc.
2 Se trata del Dr. José Palacios
Carvajal, célebre traumatólogo, pionero en la implantación de prótesis de
cadera y rodilla, y el primer español en diseñar un modelo protésico que fue
comercializado en todo el mundo. Él fue quien le operó de la cadera en la
Clínica La Luz de Madrid el 7 de abril de ese mismo año.
3 Esta confidencia es muy reveladora,
porque sabemos lo que le costó en julio de ese año el traslado de la enfermería
de Chamartín a la de Alcalá. Él pensaba que a finales de julio iba a regresar a
la casa de las Cruzadas, de donde había salido el 10 de junio, y desveló su
sentimiento a Abelardo: “¿Te parece que le diga al Provincial que esa decisión
me destroza por dentro?”
4 “Tu anterior carta” en la primera
redacción, que aparece tachado y sobreescrito encima “tu afectuosa postal”.

5 El hermano Marcial Morales, antiguo miembro del Hogar del Empleado y dirigido suyo
en aquellos primeros instantes hasta entrar en la Compañía, fue la primera
vocación religiosa del naciente Hogar del Empleado, que entró en los jesuitas
el 7 de diciembre de 1948. Estuvo destinado gran parte de su vida religiosa en
la enfermería de Alcalá de Henares. Con él se entendió muy bien.