Un Movimiento de misericordia

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¿Qué es la
misericordia? Podemos responder atrevidamente que es el “big-bang” del amor
de Dios. Es la explosión incontenible de su
ternura, que alcanza a cada hombre y mujer y se pro-mueve
mediante una reacción en cadena.
Para adentrarnos en este movimiento de
misericordia
os propongo contemplar el cuadro de Pablo Veronés, la
adoración de los Magos
. En su composición destacan dos grandes diagonales:
la primera, trazada por la luz, desciende del cielo a Jesús y su madre; y la
segunda va de Jesús al rey Gaspar y los pajes. Observemos la escena:
descubriremos la dinámica de la misericordia como una sinfonía en cuatro
movimientos.
1. La misericordia desciende de arriba. Siete ángeles rodean el rayo luminoso. Todos miran hacia abajo.
Realzan así el sentido sagrado y descendente de la luz-misericordia. Resaltan
que Dios es la fuente de la misericordia, y que lo propio de su amor es
descender, abajarse, alcanzar al miserable. Como señala S. Ignacio en la contemplación
para alcanzar amor
, “todos los bienes y dones descienden de arriba”.
2. La misericordia se encarna en Jesús. Tanto amó Dios al mundo que entregó su Unigénito (Jn 3,
16). En el cuadro, el rayo de luz alcanza a María y a Jesús Niño. Pero no
quedan iluminados como la estancia o los demás personajes: Jesús emana la luz.
Es el Verbo encarnado, la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo
al mundo
(Jn 1, 9). Con su mirada envuelve al rey Gaspar. Como tantas veces
en el Evangelio, es Jesús movido a misericordia.
3. El hombre busca la misericordia, y la
Misericordia transforma al hombre.
Jesucristo
tiene sed de quien tiene sed de su amor. Es el misterio de la doble atracción:
de Dios por el hombre y del hombre por Dios. Gaspar –el hombre– solo tiene ojos
para el Niño: aparece de rodillas, con la cabeza descubierta, los ojos húmedos
y las manos extendidas, vacías… Todo su ser se con-mueve por la
misericordia de Dios. En el suelo yacen su corona y su ofrenda de oro. Es que
el tesoro del amor de Dios, ha re-movido todo su ser; lo ha cambiado.
4. La misericordia se contagia a todos. Además de María y el Niño, tienen la mirada clavada en Gaspar
San José, Melchor, Baltasar, el amo de los perros, los personajes encaramados
en el escenario, ¡y
hasta el buey! Gaspar se vuelve testigo de la misericordia, y la transmite a
cuantos le contemplan. El pasaje evangélico señala que los magos se
volvieron por otro camino
. Se volvieron pro-motores de la
misericordia Dios, ejerciéndola con cuantos alcanzaban en su camino.

Dos mil años
después, el big-bang de este movimiento de misericordia sigue
inundándonos. La Iglesia es la familia de quienes nos ponemos en movimiento
para calmar nuestra sed en las aguas de la misericordia de Dios. Y una vez
calmada, nos movilizamos para calmar la sed de los demás, mediante obras de
misericordia. Que también esta partecita de la Iglesia seamos ¡Un Movimiento de misericordia!, reviviendo los cuatro movimientos de esta sinfonía de amor. Y
que santa María, luz de la Misericordia de Dios, ilumine nuestro camino
en este año Jubilar