Una experiencia desde el escenario

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Virgen protectora
Virgen protectora

Por Carlos Alonso Velasco

Hace unos años empezó a cambiar mi perspectiva de mirada hacia los planes de Dios con mi vida y con mi entorno. La mirada dejó de ser desde la butaca y empezó a ser más desde el escenario. Cuando uno se siente parte de la escena, cambia la perspectiva de todo. Al menos esa ha sido mi experiencia. Todo empezó en una peregrinación a Fátima.

Una de ellas fue cuando decidí ir a rezar frente al abortorio de Valladolid. Me lo propusieron unos hermanos de Emaús. No son esas personas que siempre han estado en el escenario de la iglesia. Pero rebosan convicción. También recibieron una llamada del Señor para la defensa de la vida del no nacido.

Allí estuve el primer día, fin de semana, la clínica cerrada. Estaba solo en el turno. Con mucha vergüenza, me coloque el cartel de «REZAMOS POR TI». Y me puse a rezar de un librito apropiado. La inseguridad, la vergüenza, la imaginación empezaron a azuzarme. Solo me mantenía en ese sitio una certeza: «la oración siempre es escuchada». La paz del Espíritu fue haciendo su presencia, dejando atrás esos argumentos que antes casi me hacen marchar de allí: que qué sentido tiene rezar frente a un lugar cerrado, que si la imagen ridícula de verme con un cartelito colgado, que si aparece alguien conocido y me ve…

Los juicios que he hecho en mi vida a los que llevan cartelitos… Y ahí estaba orgulloso de hacer esa aparente chorrada, de sentirme ridículo ante el mundo, pero digno ante Dios por esta sencilla acción.

Alguno al pasar me increpó. Me llamó radical. Eso sí fue un tremendo shock para mí. ¡Cuántas veces había llamado a mi hermana radical en temas de iglesia, y ahora me lo estaban llamado a mí!

Sólo estaba rezando de corazón para que algún día cesara este mal, para que Dios ilumine mentes y conciencie corazones de piedra. La lucha interior seguía en mí. No buscaba enfrentamientos con nadie. Solo quería rezar y dirigirme a Dios. Sin embargo, mi oración provocaba a otros rechazo hacia mí. Rezaba para unir y producía división. ¿Qué estaré haciendo mal? ¿Me estoy equivocando al estar aquí?

De repente, en mi meditación, me vinieron las escenas del Evangelio de curación en sábado. Podía hacerlo en otro momento sabiendo que no provocaría división, enfrentamientos con los fariseos. Parece que lo hacía aposta. ¿Qué quería decirnos nuestro Señor con esto? Hacer el bien está permitido todos los días de la semana y en todo lugar. Y rezar es amar. La paz volvía a mí. Y ha vuelto cada vez que vuelvo a rezar al abortorio.

La batalla contra el aborto es más dura de lo que pensaba para la obra del Reino de Dios. Es un tema clave, fundamental. Provoca enfrentamientos entre amigos y personas de iglesia. No se puede hacer tregua con él. Desde «el escenario» la interpretación puede ser mejor, seguro. Pero esa interpretación es dificilísima ante un público que solo quiere escuchar mentiras, para entretenerse o no tener que salir a escena, pues las butacas son muy cómodas.

Gracias a todos los que, de manera activa, con esfuerzo y dedicación, luchan por la defensa de la vida, por el fin del aborto.

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