Las buenas cualidades del compañero

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Lista. Ilustración: Juan Francisco Miral
Lista. Ilustración: Juan Francisco Miral

Valora a quien te dedica su tiempo; te está dando algo que nunca recuperará.

Oscar Wilde

En mi extensa experiencia de profesor (treinta años en la enseñanza), tuve un curso realmente problemático, desagradable, de esos que darías dinero por no tener que ir a esa clase con ese grupo de alumnos. Tenían el vicio de atacarse sarcásticamente unos a otros. Cualquier cosa era un pretexto para soltar algún puyazo.

Vi claro que tenía que cambiar la dinámica de aquel grupo, si quería hacer algo positivo, pero todos mis intentos razonables fracasaban: «Mirad, está muy claro que cuando le tiras tierra a alguien, a quien le quedan las manos sucias es a ti»; pero nada, no acertaba con la clave, hasta que un día se me ocurrió ponerles una dinámica de grupo:

—A ver, chicos, sois unos expertos en meter el dedo en el ojo del compañero, pero hoy vamos a hacer algo distinto. Cada uno, personalmente, en un folio va a escribir a todos los compañeros poniendo las cualidades, los valores, los detalles positivos que ve de él.

Seguí motivando durante un buen rato lo serio e importante del ejercicio y conseguí que se lo tomasen en serio. Al finalizar, en completo silencio, fui recogiendo todos los folios. Durante días, tuve la paciencia de ir recopilando las opiniones que dieron sobre cada uno, todo en positivo. Le preparé a cada alumno su folio con las opiniones y detalles que resaltaban sus compañeros de él. Como era el tutor, dediqué el tiempo necesario para entregar y comentar, personalmente, las notas.

Prácticamente todos quedaban gratamente impactados con las buenas percepciones de sus compañeros. Yo también puse las mías. Terminaba las entrevistas con un propósito:

—«X», si esto piensan tus amigos y yo de ti, creo que tienes la obligación moral de intentar que, si no es verdad, lo sea.

Pasados los años, varios de aquellos alumnos y yo coincidimos en la boda de una de las chicas; todos, sin excepción, recodaban con ilusión y agradecimiento la famosa lista de buenas cualidades.

—Mire si valoro la lista que, todavía, la tengo en mi cartera y me acompaña a todos sitios.

—Anda, pues yo hago lo mismo.

—Y yo…, y yo…

Todos tenemos virtudes y defectos, aciertos y fallos, días soleados y días tormentosos, es ley de vida, y una de las formas eficaces de hacer que prevalezca lo positivo sobre lo negativo es esforzarnos para que, instintivamente, nuestras mentes destaquen las buenas cualidades del compañero.

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