Cruzados en Pamplona: 50 años en misión

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Cruzados en Pamplona: 50 años en misión
Cruzados en Pamplona: 50 años en misión. Participantes

Por José Javier Lasunción

El papa Francisco reiteradamente nos invita a los cristianos a ser memoriosos, a renovar la vida personal e institucional con la memoria fresca y agradecida de las misericordias de Dios en nuestro favor. Esa memoria es como la raíz de una respuesta creativa en fidelidad permanente, rehúye la evocación melancólica, que paraliza la vida en la añoranza del pasado, y la convierte en recuerdo inspirador de compromiso con el presente.

De este tipo de memoria hemos gozado en el 50 aniversario de la presencia de los Cruzados de Santa María en Pamplona, que hemos celebrado el día 30 de septiembre de 2023.

La fundación

El 24 de septiembre de 1973 dos jóvenes cruzados, Bienvenido Gazapo y Antonio Valadés, se instalaron en un piso de Pamplona. Vinieron sin nada más que el deseo de abrir caminos a la misión del Instituto entre los jóvenes de la capital navarra, animados por la figura del gigante misionero, hombre de esta tierra, san Francisco Javier, cuyo lema «más, más y más» el padre Morales imprimió como estímulo del ideal apostólico de los cruzados.

En unas notas autógrafas de aquellos momentos, Bienvenido resalta la buena acogida que recibieron de la diócesis y de muchos amigos de la institución. De modo que en apenas 20 días tenían a Jesús Eucaristía en casa, con el apoyo maternal de las carmelitas del convento de San José, en la calle Salsipuedes, que regalaron el cáliz y la patena, en donde inscribieron una leyenda inolvidable: «El Carmelo de San José y los Cruzados de Santa María, por el triunfo del Amor».

Mientras Bienvenido cursaba estudios universitarios, Antonio acondicionaba la casa y ambos, reforzados por la llegada de otro joven cruzado para hacer estudios de Magisterio, iniciaban los contactos para poner en marcha un hogar o residencia de estudiantes de Enseñanzas Medias y un campamento en julio en Belagua. ¿Cómo llamaron a este campamento juvenil que funcionó durante 5 años? Seguro que lo saben: Campamento San Francisco Javier.

Los estudiantes

El hogar se abrió en septiembre de 1974 con los primeros estudiantes, venidos de distintos rincones de Navarra e invitados a la residencia por los padres jesuitas del colegio de Javier, que veían con buenos ojos esta iniciativa de los cruzados (en aquellos tiempos, Navarra contaba con muy pocos centros públicos de Enseñanzas Medias).

En 1975, se abrió otro piso de universitarios, con militantes de otras provincias venidos a realizar estudios humanísticos en la Universidad de Navarra.

Esta labor educativa culminó con la creación en 1978 del Hogar de Estudiantes Iranzu, en unos locales amplios de la calle Iturrama. Ha funcionado hasta 2018, configurándose desde mediados de los años 80 como residencia universitaria. En estos años han convivido cientos de estudiantes que se han beneficiado de los principios educativos y espirituales de los cruzados. Entre ellos surgieron las primeras vocaciones al Instituto. En algunos nació o se cultivó la vocación sacerdotal. Para la mayoría, la estancia en el Hogar ha dejado una huella significativa, porque la exigencia en el día a día se vivía en un clima familiar y de alegría. Como ha rememorado uno de ellos en este 50 aniversario: «No solo estudiábamos mucho, sino que además nos lo pasábamos muy bien».

Los militantes

Con estos chicos residentes y con otros que se fueron añadiendo mediante actividades de invitación y ejercicios espirituales, en 1975, fue fraguando la Milicia de Santa María.

Desde entonces, con etapas vigorosas y otras más débiles, los grupos de la Milicia han proyectado su potencial educativo y apostólico entre muchos jóvenes navarros. Los militantes se reúnen en los hogares de la Milicia, en donde se forman y conviven en un ambiente de alegría, autonomía y responsabilidad. Los hogares más importantes han sido el de Burlada, a partir de 1990, y el asentado en propio Hogar Universitario de la calle Iturrama.

Una de las actividades más emblemáticas es la Vigilia de la Inmaculada, que se celebra anualmente sin interrupción desde diciembre de 1974. Tiene un carácter de acontecimiento diocesano porque desde sus inicios los arzobispos de Pamplona la han bendecido, apoyado y casi siempre presidido.

Iniciativas culturales

En unión con otros docentes cristianos, los cruzados han protagonizado varias iniciativas de cultivo y promoción del humanismo cristiano en los ámbitos educativos y culturales. Destacamos la asociación pedagógica Amado Alonso, en la que han participado muchos maestros de enseñanza primaria en centenares de actividades didácticas, culturales y de formación espiritual, y que durante más de 20 años ha publicado el suplemento semanal Diario Escolar, editado por Diario de Navarra.

También son relevantes el Foruniver y el equipo pedagógico Ágora, con un enfoque más académico y universitario. El primero ha celebrado decenas de encuentros de verano y de fin de semana, poniendo en contacto a alumnos y profesionales con autores expertos («maestros» en sentido genuino) que proponen un acercamiento interdisciplinar e integral a través de la literatura, la filosofía, el cine, la historia y otras ciencias, a la sabiduría del humanismo cristiano, como faro que ilumina los temas de actualidad.

Apuesta por la familia

Por iniciativa de monseñor Fernando Sebastián, un cruzado fundó COSPLAN, el centro diocesano para la promoción de la paternidad responsable mediante la planificación natural de la sexualidad. Ha salvado muchas vidas asesorando y apoyando a mujeres embarazadas en dificultad. Ha asumido tareas de educación afectivo-sexual en colegios y de complemento a la formación de los seminaristas y en los cursillos prematrimoniales. En los últimos años, ha desempeñado funciones de asesoramiento matrimonial.

La importancia de la familia, su formación y acompañamiento es muy destacada hoy en toda la Iglesia. También en Pamplona, esa dedicación se ha reforzado con la constitución del Movimiento de Santa María, en cuya génesis cruzados y grupos de Pamplona han jugado un papel importante.

La celebración

Estuvo presidida por el arzobispo de Pamplona, monseñor Francisco Pérez, quien en su homilía enfatizó el carisma del padre Morales en su promoción de los laicos y en su dimensión educativa.

Nos acompañó nuestro amigo, monseñor Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, quien en la mesa redonda señaló cómo aprendió a asumir responsabilidades en la Iglesia desde muy joven, de acuerdo con lo que calificó de verdadera sinodalidad, cultivada por los cruzados educadores de los jóvenes.

Fue el encuentro del día 30 de septiembre una celebración gozosa del pasado, especialmente de tres personas ya fallecidas que iniciaron en la Milicia de Pamplona su vuelo hacia la santidad: los sacerdotes Eduardo Laforet (cruzado) y Kiko Cortés (diocesano) y el profesor y padre de familia Javier Mahillo. Pero, gracias a Dios, fue mucho más que celebrar «viejas glorias». Porque a todos, la historia de los 50 años nos movió a agradecer y a alabar a Dios y su madre, porque han estado grandes con nosotros, y nos motivó para seguir implicados —cada uno desde su vocación y lugar de vida—, en la evangelización y en el compromiso cristiano en la sociedad.

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