Deseducación afectivo-sexual

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Ilustración: Juan Francisco Miral
Ilustración: Juan Francisco Miral

Solo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos. A los corazones generosos se los gana con afecto.

Jenofonte

Varias familias amigas comentan en su grupo de WhatsApp la preocupación por las charlas de educación afectivo-sexual que les dan a sus hijos en sus respectivos colegios.

Dichas charlas, con un claro componente de la ideología de género, no gustan a los padres y se piden apoyo y consejo a través de WhatsApp.

Una de las madres, Paqui, cuenta su experiencia:

—Es bueno que estemos en todos lados. Si los chicos tienen una formación sólida en casa, van a armar un espectáculo en las charlas de orientación sexual, que imponen las autoridades educativas (¿educativas?) tanto en los colegios estatales como concertados.

Mi hija Rosi, hace dos semanas dejó a Flor —una de las monitoras que da las charlas— planchada.

En la charla, la conferenciante, le dijo a Rosi: «Y si en Moreras (lugar del botellón) conoces a un chico y te pide…» Y mi hija, que ha heredado el genio de su madre, le dijo: «Nunca he ido a Moreras porque mi madre no me deja, y, con lo que me cuentan, mejor no voy. Es más probable que conozca a un chico en una convivencia, o en un campamento, o en misa. Y si lo conozco ahí, seguro que no estará borracho como tú dices».

Las amigas del grupo de WhatsApp felicitan a Paqui, y cuando le preguntan cómo consigue transmitir esas ideas claras a sus hijos, contesta:

—Pienso que a los hijos hay que educarlos en casa con cariño, con firmeza y sin complejos. En la cocina, donde normalmente comemos, no hay televisión, y puesto que no comemos juntos a mediodía, la cena es sagrada. Además, aunque no coma con ellas, siempre llamo a ver qué tal. Y llamo también a su padre o al revés, la comunicación se consigue hablando. De lo bueno y lo malo.

Darles a los hijos todo el cariño del mundo, pero también ideas claras y firmeza. Ah, y no dejarse chantajear con el manido: «es que los padres de mis amigos…»

Hoy, gracias a la audacia de unos y a la pasividad-encogimiento de otros, los postulados de la ideología de género se imponen en la educación bajo capas engañosas —que en eso de engañar son unos profesionales—, y están consiguiendo infectar a los niños de las pasiones sexuales desordenadas propias de algunas personas mayores.

No nos dejemos engañar y aprendamos a leer entre líneas: Cuando dicen educación afectivo-sexual, quieren decir: incitación sexual o deseducación afectivo-sexual.

Y actuemos, ¡actuemos!, en consecuencia.

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