Por Manuel Serrano Salazar, periodista
«He pasado toda la vida con esta sensación de vacío, de sentir que este mundo no podrá llenar ese vacío. ¿Será que ese espacio, quizás, es el espacio de Dios, el espacio de la divinidad?». No, no es el testimonio de un converso en un medio digital católico. Tampoco un escrito de una santa descubierto en su diario espiritual. Se trata de unas declaraciones —una confesión, más bien— de Rosalía. La cantautora catalana concedió una entrevista para el programa Radio Noia, de Radio Primavera Sound, pocas semanas antes de publicar su nuevo álbum, Lux. Tumbada en una cama con la periodista Mar Vallverdú, como si fueran dos amigas contándose confidencias, hablan del disco y de lo que lo trasciende.
La misma Rosalía confirmó la inspiración religiosa que tenía su último trabajo. Durante el proceso creativo, bebió de la espiritualidad de santas católicas, como Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, Rosa de Lima, Olga de Kiev o Rosalía de Palermo, así como de las ideas de místicas de otros credos, como la musulmana Rabia al Adawiyya, y de intelectuales, como Simone Weil. El resultado, Lux, contrasta de manera llamativa con su anterior álbum, Motomami. Una diferencia abismal en la letra, en los ritmos y hasta en la portada, pasando de un desnudo casi integral a vestir un hábito de monja.
Pero no solo Rosalía ha puesto luz, nunca mejor dicho, a las cuestiones más trascendentales. Hay otros fenómenos que han llevado a muchos medios a preguntarse si Dios está de moda: el éxito de la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, sobre la vocación religiosa; la predicación del exfutbolista Dani Alves en una iglesia evangélica; la conversión al catolicismo del youtuber René ZZ, conocido por hablar de tatuajes; los llenazos del grupo católico Hakuna en sus conciertos; el auge de cuentas de influencers católicos en redes sociales, como Quique Mira o Pablo Garna; y muchos más que nos dejamos en el tintero.
¿Dios está de moda?
Basta con abrir un buscador en internet y poner esta pregunta: «¿Dios está de moda?». Reportajes, tertulias, entrevistas, reels, tiktoks… Ha sido uno de los temas más tratados en los medios de comunicación y en las redes sociales en las postrimerías del 2025.
Podríamos resumir la respuesta afirmando que hablar de Dios se ha convertido en una tendencia cultural y social. Sin embargo, si queremos profundizar en el asunto, debemos preguntarnos si esta «moda» viene realmente de Dios. Ahí es cuando surgen tres puntos de vista diferentes: pesimista, realista y optimista.
Visión pesimista
Hay quien se pregunta si, en el caso de Rosalía, no estamos ante una estrategia de marketing, basada en la provocación de hablar tan abiertamente de Dios en una sociedad secularizada. Otros van más allá y advierten del sincretismo presente en su último disco, con influencias de diversas religiones y corrientes filosóficas.
Dos ejemplos más refuerzan esta visión pesimista. La Oreja de van Gogh presentó su primer single tras el regreso de la vocalista Amaia Montero al grupo. Todos estamos bailando la misma canción es el título del tema, en el que hay referencias a lo sobrenatural. En la canción se proclama un «yo creo en Dios a mi manera». En la misma línea, Lily Phillips, creadora de contenido para adultos en OnlyFans, compartió en sus redes sociales cómo había sido bautizada de nuevo. «Espero que la comunidad cristiana me reciba, porque la relación de cada uno con Dios es particular», declaró en una entrevista, reconociéndose partidaria del aborto y del «matrimonio» homosexual. Además, no parece dispuesta a abandonar el mundo de la pornografía. El relativismo moral es, pues, otra gran amenaza para esta efervescencia de lo religioso.
Visión realista
Algunos datos arrojan luz sobre la cuestión de si hay o no un auge del cristianismo. En Francia, el número de personas que solicitan el bautismo crece año tras año. Solo en la última Vigilia Pascual fueron bautizados más de 10.300 adultos y alrededor de 7.400 adolescentes, según datos de la Iglesia católica en el país vecino. En Estados Unidos, el número de conversiones anuales al catolicismo se acerca a las cifras de principios de siglo. En Reino Unido, la venta de Biblias ha subido alrededor de un 90 % en los últimos años. En España, también hay brotes verdes según estadísticas de comunidades como Cataluña o Andalucía, en contraste con los datos a la baja que recoge el CIS.
Aunque las estadísticas resultan frías en muchas ocasiones, son una de las maneras menos imperfectas de acercarnos a la realidad. Y lo cierto es que las cifras presentadas aquí y otras muchas revelan una tendencia al alza de la religiosidad, especialmente del cristianismo.
Visión optimista
¿Hay razones para creer que Dios está de moda? Hay motivos para la esperanza, que no hay que perderla después del jubileo que le ha dedicado la Iglesia. La postmodernidad ha dejado un enorme vacío existencial en varias generaciones. La cultura woke ha propagado como la espuma el hedonismo, el relativismo, el nihilismo y todos los peores «ismos» habidos y por haber. Por eso, no es de extrañar que haya una tendencia al redescubrimiento de la fe a través de cuestiones existenciales censuradas en las últimas décadas.
Volviendo a Rosalía, el hombre de hoy experimenta un vacío que no se puede llenar de cualquier manera. Detrás de la «moda de lo religioso», hay una búsqueda. Un anhelo que sólo puede ser saciado de una manera concreta. San Agustín, como Rosalía, también lo confesó: «Nos hiciste, Señor, para Ti; y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti».







