El mayor de tus maestros

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Sabio. Ilustración: Juan Francisco Miral
Sabio. Ilustración: Juan Francisco Miral

Todos los hombres que conozco son superiores a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de ellos.

—Ralph Waldo Emerson—

La Fundación Varkey, en el año 2011, lanzó un premio muy particular: el Global Teacher Prize para un maestro que realice un aporte excepcional a sus alumnos y a la comunidad. ¿Qué se llevaba el ganador? Un millón de dólares.

Para la primera edición del Global Teacher Prize se presentaron cinco mil candidatos de 127 países distintos. La ganadora fue Nancie Atwell, una educadora estadounidense, que desde la escuela privada que fundó en Estados Unidos, creó un método innovador de enseñanza de la lectura y la escritura que logra romper récords en un país donde los chicos de séptimo grado leen unos 10 libros por año. Los alumnos de la profesora Atwell, en cambio, leen entre 40 y 45 libros.

¿A quién no le gustaría tener el mejor maestro del mundo? Un maestro capaz de enseñarnos lo que más necesitamos en cada momento. Evidentemente siempre pensamos en seres extraordinarios que con sus varitas mágicas nos solucionan todos los problemas; esto es ciencia ficción. La realidad es menos poética, pero más cercana y accesible.

Si miramos a nuestro alrededor, encontraremos maestros por doquier. La vida está dispuesta de tal modo que nos enseña lo que necesitamos aprender. Es cuestión de actitud.

Para encontrar a esos maestros basta con mirar a nuestro alrededor. Las personas con las que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo pueden enseñarnos muchas cosas. Otras personas pueden ser maestros nuestros por la forma en que reaccionamos ante ellas. Dicho de otra manera: otras personas pueden servir como espejos para enseñarnos algo sobre nosotros mismos.

Todos estamos en situación de enseñar tanto como de ser enseñados.

Podemos tener dificultades, crisis, experiencias dolorosas, pero lo importante es usar nuestra fuerza de voluntad para perseverar en perseverar y, así, afrontaremos lo que tengamos que afrontar y soportarlo.

En ocasiones, lo que parece ser una experiencia traumática, puede convertirse en uno de nuestros grandes maestros cuando nos apropiamos de la sabiduría y la comprensión inherentes a esa situación.

En el oráculo délfico, Sócrates afirma: Soy el más sabio de los griegos. Ello se debe a que soy el único de todos los griegos que sabe que no sabe nada. Son palabras nacidas de un hombre que se deja enseñar.

La verdad es que cada cual se enseña a sí mismo, y en la medida en que usemos nuestras vidas y el mundo que nos rodea como libro de texto y como aula, podemos convertirnos en el mayor y más importante de nuestros maestros.