Niño lindo, ante ti me rindo…

Mensaje de Navidad 2023

65
Madona de Foligno, de Rafael Sanzio (1512) Pinacoteca Vaticana.
Madona de Foligno, de Rafael Sanzio (1512) Pinacoteca Vaticana.

Mis queridos miembros del Movimiento de Santa María:

Al llegar la Navidad los venezolanos cantan con emoción los aguinaldos, composiciones musicales evolucionadas de los villancicos españoles. Uno de los aguinaldos más célebres es «Niño lindo», que evoca sentimientos de admiración y sumisión al recién nacido más cantado y aclamado de todos los tiempos.

Hace 2023 años —según nuestro calendario—, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre (Lc 2,16). Los artistas han representado a los pastores de rodillas, embelesados ante el espectáculo único del Niño, María y José. Aparecen rendidos a sus pies: entregados, abandonados…

También nosotros, como nuevos pastores del siglo XXI, acogemos con asombro en esta Navidad 2023 al Niño lindo que se nos ha dado, y caemos rendidos a sus pies. Nos volvemos sencillos, como los zagales y los niños, y como familia de adoradores se lo expresamos con este aguinaldo: Niño lindo, ante ti me rindo; niño lindo, tú eres mi Dios…

Niño lindo: te rindo mi mente. En estos momentos de guerras, crispación e incertidumbres, ponemos ante tus pies nuestras inquietudes, juicios y prejuicios. Dejamos ante ti nuestras varas y cayados, aquello que nos ofrece seguridad, porque en adelante queremos que sean tu vara y tu cayado los que nos sostengan…

Niño lindo: te rindo mis ojos. En este tiempo de exaltación de los sentidos, ponemos en tus ojos los nuestros, tan ávidos de curiosidad, de querer verlo y saberlo todo. Y con el aguinaldo te cantamos: Con tus ojos lindos, Jesús mírame, y sólo con eso me consolaré.

Niño lindo: te rindo mi boca, mis manos y mis pies… Muévelos como tú quieras, para que corramos al mundo y pregonemos la mejor de las noticias: que hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías y el Señor, el único que puede acoger y solucionar los graves problemas que aquejan a la humanidad. Nos acordamos especialmente de la paz, de los enfermos y de los pobres.

Niño lindo, en fin, te rindo mi corazón. Ponemos en tu corazón nuestros miedos, los temores que nos atenazan, nuestras debilidades, miserias y pecados… Pero también los deseos que pone tu Espíritu en nosotros de ser fieles y dóciles a sus inspiraciones. Así La vida, bien mío, y el alma también, te ofrezco, gustoso, rendido a tus pies.

En fin, Niño lindo, te rindo mi vida entera. Fuiste tú quien un día llamaste a nuestra puerta y nos pediste que te abriéramos nuestros corazones para nacer en ellos. Aquel día te dimos nuestro sí, sin condiciones, y hoy renovamos nuestra pequeña ofrenda, queriendo remozar el primer amor.

Niño lindo, te vemos ahora en los brazos de tu madre, bajo la mirada rendida de san José. Ante ti quedamos rendidos, entregados, embelesados… porque tú eres nuestro Dios. No queremos despedirnos con el aguinaldo: Adiós, tierno infante, Adiós, niño, adiós; Adiós, dulce amante, Adiós, niño, adiós. Queremos que te quedes con nosotros ya todos los días de nuestras vidas, y que nos hagas a todos uno dentro de tu corazón de Niño, en los brazos de tu madre.

¡Feliz Navidad, 2023!

Artículo anteriorMis vivencias en el Movimiento de Santa María
Artículo siguienteLa movilización del laicado en extensión, profundidad y permanencia