Teresa de Jesús, hoy y siempre

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Teresa de Jesús.
Teresa de Jesús. Foto: Hogo González.

Por Ninfa Watt Pérez. Teresiana, periodista, filóloga y profesora de Universidad

El jubileo, una buena oportunidad

La culminación del año jubilar teresiano, ampliado por el papa Francisco hasta octubre de 2023, es una buena ocasión para poner el foco, una vez más, sobre la figura de santa Teresa de Jesús, mujer actual, hoy y siempre, porque en el siglo XXI tiene aún mucho que decir.

El motivo del jubileo fue el IV centenario de la canonización de la santa de Ávila por el papa Gregorio XV —junto a san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Isidro Labrador y san Felipe Neri— en 1622, cuarenta años después de su muerte; la prolongación del año jubilar, una razón para la alegría, para el «júbilo», con el que el término «jubileo» comparte raíz. Para nosotros, hoy, es un buen momento para acercarnos a una mujer grande del siglo XVI que nos señala el camino hacia Dios.

Una mujer grande del siglo XVI

Teresa de Cepeda y Ahumada, santa Teresa de Jesús, es una de las mujeres señeras de la historia de España y de la humanidad. Reconocida internacionalmente desde todos los ámbitos culturales, sociales y espirituales por su personalidad, pensamiento y obra, ocupa una de las cumbres de referencia entre los personajes ilustres. Escritora, fundadora, maestra de vida y oración, experta en humanidad y santa, marcó un camino que, cinco siglos después, sigue dando luz a millones de personas que acuden a ella como fuente de inspiración.

Nació en Ávila el 28 de marzo de 1515, y murió en Alba de Tormes (Salamanca) a los 67 años, en octubre de 1582. Hija de Alonso de Cepeda y de Beatriz de Ahumada, creció en una familia profundamente cristiana, de origen judeoconverso por parte de padre. Eran doce hermanos. En el hogar familiar se aficionó a la lectura, especialmente de libros de caballerías, y recibió una educación religiosa que alimentó su pasión por las aventuras, compartidas con su hermano Rodrigo. La muerte de su madre marcó su infancia y afianzó su amor a la Virgen.

A los veinte años huyó de casa para entrar como monja carmelita en el Monasterio de la Encarnación. La enfermedad, así como la distancia entre sus aspiraciones y la realidad vivida en el convento, supusieron para ella años de lucha interior. «Por una parte me llamaba Dios; por otra, yo seguía al mundo. Dábanme gran contento todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo…» (Vida 7, 17).

Tras su conversión, teniendo a Cristo como centro de su existencia, empezó a desplegar su labor como escritora y fundadora y un magisterio espiritual de alcance universal. Finalmente, a pesar de sus dificultades con la Inquisición, murió «hija de la Iglesia» en Alba de Tormes (Salamanca), en 1582.

Por la riqueza de su herencia espiritual y la altura y sabiduría de su magisterio, fue proclamada doctora de la Iglesia en 1970, primera mujer de la historia con tal título. En el momento de la proclamación, decía el papa Pablo VI refiriéndose al mensaje de santa Teresa: «Escuchémoslo y hagámoslo nuestro».

Una vida que cambia vidas

La conversión de su vida impulsó el cambio en muchas otras. Andariega por los caminos de España, fue abriendo «palomarcicos» —como llamaba cariñosamente a sus conventos— en busca de una entrega a Dios más auténtica y total: San José de Ávila (1562); Medina del Campo (1567); Duruelo —primer convento de descalzos— (1568); Malagón (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca de la Cruz (1576), Villanueva de la Jara (1580), Palencia (1580), Soria (1581), Granada (1582), Burgos (1582)… Así, al reformar la orden creó el carmelo descalzo femenino e impulsó el masculino junto a san Juan de la Cruz. Ellos y ellas se han extendido por todo el mundo hasta nuestros días.

Además, la espiritualidad teresiana ha inspirado a lo largo de los siglos multitud de congregaciones, instituciones, movimientos y grupos religiosos y laicos que se alimentan de su carisma en el camino hacia Dios. Son muchas las personas que, siguiendo la experiencia de Teresa, han pasado de una religiosidad formal a una espiritualidad profunda y transformadora.

Entre las existencias cambiadas por su influencia está la filósofa de origen judío Edith Stein, que encontró en la lectura de la Vida el impulso definitivo para su conversión al catolicismo: murió, siendo ya carmelita descalza, en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, y fue canonizada como santa Teresa Benedicta de la Cruz.

La escritora: acercamiento a Teresa a través de sus escritos

«Yo no conocí, ni vi, a la santa madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra, mas ahora que vive en el cielo la conozco y veo casi siempre en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros». Esto escribía fray Luis de León al editar por primera vez las obras completas de la santa de Ávila.

Tampoco nosotros, personas del siglo XXI, la hemos conocido ni visto, pero podemos acercarnos a ella a través de sus hijas y sus escritos: Vida, Camino de perfección, Castillo interior o Las moradas, Fundaciones, Exclamaciones, Conceptos de amor de Dios, Relaciones, Poesías, Cartas

Leer estas obras puede suponer cierta dificultad por el lenguaje del siglo XVI, pero merece la pena salvar el escollo hasta encontrarse directamente con el gracejo y sabiduría de su peculiar estilo literario. Para comenzar, puede servir de ayuda participar en un grupo de lectura teresiana. Se trata de compartir, periódicamente, un capítulo o texto escogido y comentarlo con sencillez. La presencia en la lectura de alguna persona que conozca los escritos ayuda a saborear y profundizar en grupo las palabras de la madre Teresa. La experiencia dice que, en poco tiempo, se convierte en fuente inagotable de sabiduría humana y divina.

Maestra de oración

No se puede hablar de Teresa y no hablar de oración. Su experiencia de encuentro con Dios, reflexionada y comunicada con la sencillez de lo auténtico, la convierte en maestra de oración a través de los siglos.

Ciertamente es uno de los grandes místicos de la historia de la Iglesia y de la literatura universal, pero lo que la convierte en maestra incomparable es su forma cercana, cargada de humanidad, de marcar un camino que todos podemos seguir. Lo importante no son los fenómenos extraordinarios, sino el poder transformador de la acción de Dios en lo más hondo del alma. Y eso Teresa lo hace recordándonos que orar es «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas, con quien sabemos nos ama» (Vida 8, 5).

Una santa de cine

Para acercarse a Teresa de Jesús, un medio, entre otros, es el cine. Las diversas propuestas cinematográficas ofrecen una imagen distinta de Teresa de Jesús, cada una desde la perspectiva particular del cineasta.

(1962) Teresa de Jesús

Protagonizada por Aurora Bautista, dirigida por Juan de Orduña y con guion de Antonio Vich, José María Pemán y Manuel Mur Oti, este drama biográfico es una hagiografía, una típica «película de santos» que, en 130 minutos, cuenta la vida de Teresa desde su adolescencia hasta su muerte. Para la sensibilidad actual, resulta bastante enfática, con actuaciones algo histriónicas, desencarnada y con excesiva atención a lo extraordinario o raro en la santidad. Marcada por el contexto social y la espiritualidad del momento en que fue estrenada, no la ha favorecido el paso de los años.

(1984) Serie de TV. Teresa de Jesús

Serie de televisión, en ocho capítulos, dirigida por Josefina Molina y protagonizada por Concha Velasco, con guion de Carmen Martín Gaite, Josefina Molina y Víctor García de la Concha. Fue en su momento una poderosa producción televisiva de gran calidad y aún hoy puede verse con gusto en los archivos de TVE. Se trata de un drama biográfico con estructura de miniserie. Cada capítulo, de una hora, hace referencia en su título a algún escrito de la Santa (Camino de perfección, Cuentas de conciencia, Desafío espiritual, El castillo interior, Fundaciones, Visita de descalzas, Vida) o a sus últimas palabras (Hija de la Iglesia). En su conjunto, describe la época con detalle y recoge la personalidad y los acontecimientos más significativos de la vida de la protagonista. Desde una perspectiva histórica tradicional, esta serie sigue siendo un referente cinematográfico para aproximarse al conocimiento de Teresa de Jesús.

(2003) Teresa, Teresa

Una propuesta original, valiente y personalísima de su director, Rafael Gordon, que permite un acercamiento sugerente al alma de la mujer Teresa de Jesús, a su personalidad y pensamiento. En un programa televisivo de realidad virtual, una periodista (Assumpta Serna) entrevista en el plató a santa Teresa de Jesús (Isabel Ordaz). Desde su mentalidad de siglo XXI, la entrevistadora cuestiona la espiritualidad de Teresa, su visión del mundo, su experiencia de Dios; y ella responde con sus palabras del siglo XVI, pero sobre todo desde su perspectiva de eternidad. Muy alejada de una narración histórica al uso, esta película ofrece una visión profunda, compleja, simbólica y muy sugerente de la protagonista para el mundo de hoy.

(2006) Teresa: el Cuerpo de Cristo

Ciertamente, para conocer a la santa de Ávila, esta película no es la adecuada. La mirada del director, Ray Loriga, muestra la incomprensión de lo esencial del personaje protagonista y de cualquier realidad que vaya más allá de lo puramente material, físico y sensitivo. A través de una bellísima Paz Vega, presenta una imagen erotizada, sensualizada de Teresa y de su experiencia espiritual. Muy alejada de la fidelidad a lo esencial, la realidad aparece deformada. Eso sí, formalmente es brillante y hace alarde de virtuosismo técnico. En resumen: quien desee acercarse a santa Teresa de Jesús a través del cine puede escoger cualquiera del resto de las cintas mencionadas.

(2015) Teresa

Con ocasión del V Centenario del nacimiento de santa Teresa, se estrenó una película dirigida por Jorge Dorado, con guion de Juanma Romero y protagonizada por Marian Álvarez. Acerca la figura de Teresa de Jesús, su experiencia y su mensaje a la realidad actual. En paralelo discurren dos historias: por un lado, la de una adolescente del siglo XXI llamada Teresa (Carla Díaz) que, encerrada involuntariamente en el instituto, lee durante una noche el libro de la Vida de Santa Teresa; por otro, la historia de Teresa de Jesús en el siglo XVI. El paralelismo de los dos relatos acerca experiencias vitales más reveladoras y conectadas de lo que la distancia de siglos haría pensar. Teresa de Jesús entra en la vida de la adolescente Teresa con un mensaje vivo hoy. El guion es ágil, bien construido, aun con sus licencias, con situaciones creíbles que provocan la identificación entre los personajes. Con emoción, drama, humor, sensibilidad y frescura, esta película es especialmente adecuada para los jóvenes que quieran acercarse a la santa a través del cine.

(2015) Teresa de Jesús, una vida de experiencia mística

También con motivo del V Centenario del nacimiento de santa Teresa se estrenó un documental con dirección y guion de Francisco Rodríguez Fernández. En él participan figuras destacadas de la cultura española como Víctor García de la Concha, Tomás Álvarez, Teófanes Egido, María Jesús Mancho, Francisco Alonso-Fernández, Cristina López Barrio, Rafael Álvarez, el Brujo; Asunción Aguirrezábal o María José Pinilla, que comentan distintos aspectos de la vida de la santa.

(2023) Teresa

La última producción cinematográfica sobre Teresa de Jesús tiene previsto su estreno en el otoño de 2023. Se trata de una película de Paula Ortiz, autora también del guion basado en la magnífica obra de teatro de Juan Mayorga, Premio Nacional de Literatura Dramática, La lengua en pedazos. En la versión cinematográfica la protagonista es Blanca Portillo, a quien da réplica Asier Etxeandía en el papel de inquisidor.

Camino hacia Dios

Una última palabra, con la que seguramente Teresa estaría de acuerdo para culminar con provecho el año jubilar teresiano: aun siendo santa Teresa de Jesús una mujer gigante, incomparable, lo importante, lo esencial, no es ella. Lo verdaderamente nuclear es la experiencia de Dios en ella, el encuentro con Cristo que habita en la última morada, en el hondón del alma, en el centro de nuestro castillo interior. Ella, maestra de vida, va delante, dejando su huella, pero el propósito no es que nos fijemos en su persona, sino iluminar el camino que nos lleva hacia Dios.

La culminación del año jubilar teresiano es una buena ocasión para poner el foco sobre la figura de santa Teresa de Jesús.

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