Me necesitaban

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Hada. Ilustración: Juan Francisco Miral
Hada. Ilustración: Juan Francisco Miral

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

John Locke

Hace algún tiempo leí una extraordinaria fábula —que os cuento a mi manera— acerca de una niña huérfana que no tenía familia ni nadie que la quisiera.

Según la fábula, estaba un día muy abatida, paseando por una pradera cuando vio que una pequeña mariposa se encontraba atrapada en un arbusto espinoso. Cuanto más luchaba la mariposa por liberarse, más numerosas y profundas eran las heridas que las espinas infligían en su frágil cuerpo.

La pequeña huérfana —movida por una profunda compasión— liberó con cuidado a la mariposa de su cautiverio y, entonces, la mariposa, en lugar de alejarse volando se transformó en una hermosa hada. La pequeña se frotó los ojos incrédula.

—Por tu hermosa bondad —dijo el hada a la niña— te concederé el deseo que me pidas.

La pequeña reflexionó un momento y exclamó: —¡Quiero ser feliz!

El hada respondió: —Muy bien.

Se inclinó hacia ella, le dijo quedamente algo al oído y desapareció.

La pequeña fue creciendo y se convirtió en la mujer más feliz de la tierra. Todos le preguntaban el secreto de su felicidad, pero ella solo sonreía y contestaba:

—El secreto de mi felicidad es que cuando niña escuché a un hada buena.

Cuando yacía en su lecho de muerte, todos los vecinos se reunieron en torno a ella, temerosos de que su fabuloso secreto de la felicidad muriera con ella.

—Dinos, por favor —le suplicaron—, dinos lo que el hada buena te dijo.

La bondadosa anciana sencillamente sonrió y, despacio y dulcemente —como quién es consciente de que está comunicando su testamento— manifestó:

—Me dijo que todos, sin importar si eran viejos o jóvenes, ricos o pobres, todos, esperaban lo mejor de mí, me necesitaban.

Benjamin Franklin (1706-1790) político, polímata, científico e inventor estadounidense, considerado uno de los fundadores de los Estados Unidos, era muy apreciado por sus contemporáneos; estaba considerado una de las figuras más simpáticas y atractivas de su época, y no tanto por sus cualidades y autoridad, sino porque parece que practicaba lo que aconsejaba: «Si quieres que te amen, ama y sé digno de ser amado».

Oscar Wilde (1854-1900) escritor de origen irlandés, de gran e incisivo ingenio, escribió: «Algunos causan felicidad dondequiera que vayan; los demás cada vez que se van».

Es decir, para ser felices e irradiar felicidad, tenemos que practicar una actitud acogedora que genere en los demás la sensación de que nos necesitan.

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