Musical Contigo en Valladolid. Semilla que germinará

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Musical Contigo en Valladolid
Musical Contigo en Valladolid

Por José Manuel Mariscal Molano y Azucena Gómez de la Torre

«Recodar a los que venís de fuera una cosa muy importante: Valladolid es la ciudad del Corazón de Jesús. Por eso, al hacer el musical Contigo sobre las obras de misericordia, aquí en esta sala Borja, debajo del templo que los jesuitas llaman así del Corazón de Jesús, tan cerca de la Basílica de la Gran Promesa, es para nosotros una alegría inmensa. Que la alegría que seguro el musical va a producir en nosotros se convierta en una llamada a la acción de gracias por las obras de misericordia hoy. Además, queremos que este nuestro encuentro tenga que ver con una obra de misericordia: dar de comer al hambriento, por eso nos unimos a la campaña de Manos Unidas del ayuno voluntario. Amigos, el Corazón de Jesús está con nosotros y su promesa “Reinaré” sostiene nuestro canto y nuestra vida. Bienvenidos, buenas tardes y que pasemos un buen comienzo de domingo».

Estas palabras con las que nos saludó D. Luis Argüello, obispo auxiliar de la diócesis, pueden considerarse como un epílogo de la organización del musical en Valladolid, pero a la vez han recorrido transversalmente todo el proceso porque en todo momento hemos notado cómo todos los caminos se allanaban, lo tortuoso se convertía en facilidad y lo posible se hacía realidad. Era como sentir que «alguien» tenía interés en que este espectáculo se representara en la ciudad donde la devoción al Corazón de Jesús comenzó a extenderse.

Traer el musical Contigo a Valladolid ha supuesto un reto y un recuerdo personal. Reto, porque teníamos que representar a los Cruzados de Santa María que durante muchos años han tenido aquí una de las cristiandades más fructíferas, y qué más ha aportado a la institución. Por razones que no vienen al caso, los cruzados tuvieron que dejar Valladolid, dejando aquí su herencia a personas, obras y proyectos. Cientos de vallisoletanos han sido educados y formados en la espiritualidad de la Milicia de Santa María y se merecían ver las nuevas fórmulas de evangelizar la cultura, el pensamiento, las estructuras de la sociedad a las que nos llamaba el fundador. Pero, si algo podemos aprender del padre Morales y de la espiritualidad de la mística campamental de Abelardo, es que las dificultades son para superarlas y no para rendirse ante ellas.

Lo primero que hicimos fue visitar al delegado de Pastoral Juvenil del que sabíamos su interés por la obra. Él fue el artífice de comunicar a nuestros obispos y convencerles de apoyar la propuesta. Desde ese momento el arzobispado depositaba en nosotros su confianza y en su nombre realizaríamos las gestiones oportunas que conllevan la organización: alquiler de locales, equipos, contactos con instituciones que nos apoyaran, empresas colaboradoras económicamente, difusión por medios diocesanos y redes sociales. Todos los caminos se abrieron fácilmente. No podíamos creer que con tanta facilidad se pudiera organizar este evento. Quince días antes ya estaba vendido todo el aforo.

Es curioso: cuando pensábamos en alguien que hacía tiempo no veíamos y que podía estar interesado en colaborar con el musical, nos lo encontrábamos haciendo alguna gestión. Eso nos ha pasado al menos en cinco ocasiones. ¿Casualidad o providencia? Elija el lector.

…Y un recuerdo, de cuando éramos adolescentes y jóvenes y el espíritu combativo que vivíamos en los años de finales de los 70 y los 80, de campañas de la Inmaculada, mes de mayo, rosarios de la aurora, prensa católica, visita a bienhechores, o recogidas de kilos y kilos de papel para sufragar campamentos y Ejercicios Espirituales, etc., etc., etc. En la madurez, se rememoraban tantas vivencias pasadas: sirvieron para algo y siguen dando fruto.

Testimonios

Quería daros la enhorabuena a todos los cruzados por este pedazo de musical. Llevo alucinando con las canciones toda la semana. ¡Son tan bonitas! Una joya. Detrás de esas letras hay mucha oración y mucha vida en Cristo, y esas letras te hacen vivir con intensidad la música, que es otra joya. Miraba la cara de los espectadores a la salida. ¡La gente salía llena, feliz, pletóricos del Espíritu Santo! Mis amistades, que no conocían el Movimiento, están alucinando con las canciones y vuestra profesionalidad. El Espíritu Santo tiene que tener algo grande preparado para los Cruzados de Santa María. Hay mucha calidad humana y espiritual en vosotros ¡Qué pena no haberos conocido antes! Habéis dejado aquí en Valladolid una semilla que no va a tardar en germinar. Un abrazo afectuoso. (Carlos Alonso)

Aprovecho este espacio, apenas se apagaron las luces de la Sala Borja y se encendieron las de la emoción, para felicitaros a todo el grupo organizador. Os ruego que extendáis la felicitación a todo el grupo de la Milicia y por su supuesto a todo el elenco. A los primeros, gracias por dejarme participar un poco en este proyecto tan hermoso e inolvidable. También decir que ver a tantas caras conocidas de la Milicia, que tanto hemos compartido en el Rosario de la Aurora, en la Vigilia de la Inmaculada, en los campamentos de la Sierra del Brezo, en el encuentro con Juan Pablo II en el Bernabéu…, en fin. ¡Por favor, inventemos algo para vernos más! Y a los artistas…, pues que nos han hecho vibrar y que ha sido un ragalazo para los vallisoletanos. Habéis sembrado mucho esta tarde en esta ciudad. Mi oración para que sigáis con ese proyecto, evangelizando con la música y el teatro. Exquisita obra. Hoy vine a casa emocionado, gracias a todos vosotros. Que el Señor os bendiga. (Javier Vidal)

A mí el musical me encantó. Aún sigo recordando detalles: por momentos muy emotivos, y en otros muy simpáticos, con esos guiños de humor de Alberto a nuestra ciudad. Y el cameo de Javier Segura digno de los mejores cameos de Alfred Hitchcock en sus películas. Llevo en el coche el CD del musical y algunas canciones son una verdadera pasada. Es un Gran Musical y sería bueno dejarlo bien grabado para deleite futuro, tanto nuestro como de amigos, familiares, alumnos, etc. (Enrique Alonso)

Epílogo: «Señor, tú nos darás la paz porque todas nuestras empresas nos las realizas tú.» Cántico de Isaías (Is 26,12).