El Cáceres del P. Morales

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El Cáceres del P. Morales
El Cáceres del P. Morales

Por Juan Antonio Teso Téllez

El pasado sábado 8 de diciembre de 2018, para conmemorar en Cáceres la clausura del año jubilar del venerable P. Tomás Morales, tuvimos la actividad titulada: El Cáceres del P. Morales.

Consistió en un breve recorrido deteniéndonos en cinco lugares emblemáticos de su paso y labor por esta ciudad:

1) En el primer lugar emblemático, Paseo Alto —entrada junto a la plaza de toros—, se realizó una breve reseña histórica, por Juan Antonio Teso, sobre la llegada y presencia del P. Morales en Extremadura, entre inicios de octubre de 1961 y octubre de 1963. Entre otros aspectos se recordaron las dificultades para la consolidación del Instituto Secular naciente Cruzados de Santa María en medio de la realidad del Hogar del Empleado en Madrid, y el envío del P. Morales a Badajoz, por orden de su superior provincial de la Compañía de Jesús.

El P. Morales se integró en Badajoz en la comunidad jesuita de la calle División Azul, y comenzó a generar actividades (predicador, confesor, director de ejercicios espirituales…), a acercarse nuevamente al Carmelo, y continuar su labor epistolar con cruzados y cruzadas. Son momentos de afectividad a flor de piel donde se trasluce su intenso deseo de regresar a Madrid junto a su obra naciente.

También es un período de viajes a las provincias limítrofes y a Comillas en verano. Y es también un tiempo de operaciones: En enero de 1962, primera operación en Madrid del ojo derecho, y en marzo de ese año, segunda operación de cataratas. En este momento introduce en su espiritualidad la devoción a san José.

En Badajoz comienza a escribir y sistematizar su pensamiento: Puntos de oración —base del Itinerario Litúrgico—, Historia íntima de un movimiento, y los escritos sobre el laicado que darán lugar al Forja de hombres y Laicos en marcha. Apostólicamente trabaja en los Institutos de Bachillerato y la Escuela Normal de Magisterio, con ejercicios, círculos, retiros, salidas al campo, Misas de Santa María en la Concepción —iglesia de los jesuitas— y en mayo Misas en los distintos parques de Badajoz. En octubre de 1963 abre una residencia para estudiantes en la calle Vicente Barrantes, y al año siguiente otra nueva en Cañada Sancha Brava.

En Cáceres emprende el apostolado al asumir la dirección de la Congregación Mariana a propuesta de su superior jesuita de Badajoz. Por ello, el P. Morales distribuye la semana entre Cáceres y Badajoz. En Cáceres, trabaja también con jóvenes de colegios masculinos y femeninos (por ejemplo, en el Sagrado Corazón). El 13 de mayo de 1962 celebra su vigésimo aniversario de ordenación sacerdotal, presidiendo una Misa en la concatedral de Santa María de Cáceres, pues era el día mundial de las Congregaciones Marianas y, como consiliario, le correspondía hacerlo. Aprovechó para pedir interiormente a la Virgen que de allí se escogiese un buen grupo para su Cruzada.

Él mismo advierte la buena tierra con que trabaja: «Cáceres ofrece unas posibilidades magníficas para la Cruzada. Una tierra muy buena y una apatía muy grande…Las dos cosas juntas (carta del 28-X-1962)». A partir de la experiencia de Extremadura, se abre para la Cruzada el horizonte apostólico de la enseñanza en todos sus grados.

Pero toda la actividad trepidante acumulada y creciente le pasa factura: en junio de 1963 pasará por la enfermería del Colegio San Ignacio de Alcalá de Henares, para reponerse de lo que se le diagnosticó como agotamiento (14-I-1964). Desde entonces seguirá un severo régimen alimenticio y de vida, practicando la natación y caminando mucho.

El 8 de septiembre de 1963 es nombrado nuevo provincial de la provincia jesuítica de Toledo el P. Luis González, amigo y compañero de noviciado, quien decide el regreso del P. Morales a Madrid.

Pero el P. Morales ya nunca se desentendió de Extremadura y, en sus años posteriores, volvió muchas veces a estas tierras para seguir con atención y afecto la evolución de militantes y cruzados.

2) En el Hogar Lourdes, de la calle José Antonio, 34 (actual calle Barrio Nuevo) estuvimos visitando el edificio ya restaurado y renovado por sus nuevos inquilinos (familiares de la anterior propietaria y benefactora de la Institución), con quienes pudimos recordar anécdotas y vivencias de aquellos años tan marcados por los primeros pasos de la Cruzada en la ciudad. La Cruzada llega a Cáceres en 1965.

3) Frente a la concatedral de Santa María, tuvimos la suerte de escuchar a Antonia Loro, que fue dirigida del P. Morales cuando era estudiante, quien nos comentó con gran afecto y cariño algunos de los recuerdos que lleva en su corazón, y que le ayudaron a orientar su vida humana y cristiana.

4) Tuvimos ocasión de conversar en el locutorio de las Clarisas de S. Pablo con algunas religiosas que conocieron al P. Morales cuando celebraba en su capilla las misas de Santa María para los jóvenes varones. Siempre recuerdan su quietud en la larga oración que realizaba y su celo apostólico.

5) Finalmente, visitamos la iglesia de las Clarisas descalzas, donde el P. Morales celebraba las misas de Santa María para las jóvenes estudiantes.

Un regalo este día de la Inmaculada, para la veintena de participantes que pudimos disfrutar de este homenaje a nuestro querido P. Morales, en Cáceres.